28 oct. 2008

¿ES CONVENIENTE INSTALAR VERSIONES BETA DE PROGRAMAS?

En el tutorial Qué es una versión Beta de un programa o S. O. vimos de qué se trata este tipo de programas (o más exactamente de, distribuciones) y sus diferentes tipos. En este tutorial vamos a centrarnos en la conveniencia o no de su instalación.

Para empezar, recomiendo que lean el tutorial que indico, más que nada para tener claro el concepto de lo que es una versión beta de un programa y lo que implica.

Una vez que tengamos claro lo que es una versión beta y todo lo que supone su instalación vamos a ver la conveniencia de instalar este tipo de programas.

Y para ello vamos a partir de la base de que para un usuario no entendido es totalmente desaconsejable su instalación, entre otros mucho motivos porque acarrean una serie de riesgos que es muy posible que no sepa solucionar convenientemente.

Aclarado esto, vamos a ver una serie de puntos a tener en cuenta:...

Una beta nunca se debe instalar si previamente no ha sido liberada por el propietario del programa (por la empresa desarrolladora, vamos). Ya sé que queda bien eso de decir que hemos probado tal o cual versión, pero es que esa versión que hemos bajado de alguna web que la tenía disponible o a través de un programa P2P seguramente no estaba destinada a que nosotros la probásemos, sino a los betatester respectivos, que sí que saben qué hacer en caso de que surjan problemas.

Pero vamos a ponernos en el supuesto de una beta ya liberada (es decir, disponible para su descarga en la página oficial). ¿Es conveniente instalarla entonces?

Pues bien, aquí volvemos a lo dicho al principio, si se trata de un usuario que no tiene idea de informática sigo siendo de la opinión de que no debe instalarla.

Y esto por una razón muy sencilla. Es cierto que cuando ya se publica una beta se supone que al menos errores graves no va a causar, pero se trata precisamente de eso, de una versión pensada para detectar posibles fallos ante circunstancias que al desarrollador le ha sido imposible probar (como, por ejemplo, que comportamiento tiene ese programa si se instala teniendo tal antivirus, tal firewall y utilizando un determinado navegador). Al menos debemos tener los suficientes conocimientos para ser capaces de salir airosos en esos casos de una situación de bloqueo o de mal comportamiento del ordenador.

Dicho esto, veamos una serie de condiciones:

- Se es un usuario si no avanzado al menos sí con los suficientes conocimientos.
- Bajamos la beta de la web oficial.
- Somos conscientes de que pueden producirse fallos.
- Aceptamos ese riesgo.
- Estamos dispuestos a comunicar al desarrollador los fallos encontrados.
- No nos importa perder algo de tiempo solucionando los posibles problemas.

Si cumplimos todas esas condiciones, el instalar una versión beta puede ser una experiencia incluso gratificante, además de ser una forma de tener instalado lo último (tan último que aún no ha salido al mercado) y de ¿disfrutar? de una serie de programas de forma gratuita.

Ahora bien, debemos tener presentes una serie de inconvenientes a los que muy probablemente nos vamos a enfrentar:

- Una versión beta muy rara vez tiene completa y operativa totalmente la ayuda, y menos aún en un idioma diferente al inglés.

- También es muy posible que el programa no se encuentre en nuestro idioma o que incluso tenga partes que estén sin traducir.

- Son versiones con muy escaso o nulo soporte, por lo que no podemos esperar demasiada ayuda por parte del desarrollador (otra cosa es si estamos afiliados a algún programa de pruebas o Beta Program).

- Es probable que algunas opciones no estén totalmente implementadas.

- En muchas ocasiones fallan los desinstaladores.

Y ya por último, una serie de consideraciones:

- Siempre se debe descargar de la web del desarrollador o de enlaces directos a ésta.

- Una beta (por muy avanzada que sea) no siempre coincide exactamente con la versión final que se pone a la venta.

- La costumbre de criticar la validez o no de un determinado programa basándonos tan sólo en una versión beta es, cuando menos, precipitada.

- Exactamente lo mismo ocurre con su rendimiento, que hasta que no salga a la venta el programa es posible que no sea el definitivo. Lo mismo ocurre con requerimientos definitivos, pueden ser superiores, iguales o inferiores a los de la versión beta.

- No siempre una versión beta es actualizable a la versión definitiva, por lo que es posible que tengamos que desinstalarla antes de instalar el producto ya terminado si finalmente decidimos comprarlo.

- Las versiones beta suelen tener un periodo máximo de vigencia, pasado el cual es muy posible que dejen de funcionar.

- Una versión beta debe ser gratuita, ya que si bien nosotros nos beneficiamos de su gratuidad también el desarrollador se beneficia de nuestras pruebas y experiencias. otra cosa es que en casos muy concretos nos cobren una pequeña cantidad si no se trata de una versión descargable, sino sobre soporte físico o incluye algún tipo de manual impreso.

- Por mucho que sean gratis, no debemos descargarlas sólo por tenerlas, sino porque se trate de un programa que necesitemos o que nos sea de utilidad. He conocido casos de descargas e instalaciones de versiones beta sin saber ni siquiera para que sirve el programa en cuestión. Si esto es totalmente desaconsejable cuando se trata de un programa ya terminado (por muy gratuito que sea), imaginen si encima se trata de una versión beta.

Bien, espero que estas notas y recomendaciones les ayuden a la hora de decidirse a instalar una versión beta o de no instalarla.

Fuente: configurarequipos.com

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