3 ago. 2009

Mujeres de juerga

Cansadas de ver como sus maridos se iban todos los viernes de vinos, un grupo de mujeres decide irse de juerga a la ciudad.

Después de una noche de copas y bailes vuelven al pueblo en un minibus que habían alquilado.

El viaje no era muy largo, pero lo suficientemente para que unas mujere bebidas decidiesen parar en mitad de la carretera para hacer un pis.

Una mezcla de pudor y alcohol les hizo ponerse a cubierto de miradas lascivas y vespertinas saltando un muro que había cerca de la calzada. Cuando salieron de allí después de aliviar sus necesidades fisiológicas, todas estaban llenas de arañazos, ropas rasgadas y despeinadas (zarzas inoportunas).

Al día siguiente, sus maridos comentan con extrañeza dónde pudieron estar y cada uno relata como llegó su mujer a casa:

-Mi mujer venía con la espalda y los brazos completamente arañados.
-Pues la mía además llegó con las medias rotas y oliendo a whisky.
-Pues si hubieseis visto a la mía: borracha, mojada y con la falda rota.

Uno de ellos, que parecía algo más consternado dijo:

- Pues la mía, además de los arañazos, la ropa rota y despeinada, traía una banda al cuello que decía "Tus amigos de Zaragoza no te olvidan".

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