9 jun. 2012

Curiosidades sobre la llegada del hombre a la luna

Uno de los grandes hitos científicos –y del devenir espacial, en específico- del siglo XX ha sido, sin dudas, la llegada del hombre a la luna. Más allá de que haya quienes pongan en duda su veracidad, este acontecimiento ha cambiado la posición del hombre en el mundo y el espacio, y constituye el inicio de una era espacial que se prolonga hasta nuestros días.

Lo cierto es que hace algo más de dos años se dieron a conocer ciertos detalles no conocidos hasta el momento, veamos en este post de Qciencia algunos de ellos que le han impreso otro color a una de las expediciones espaciales más históricas de todas las realizadas.
Por caso, los ordenadores con los que estaba equipado el histórico Apolo 11 tenían menos capacidad de procesamiento que un teléfono móvil actual. La escotilla del módulo no tenía una manija exterior, un detalle que se les habría pasado por alto, y que hizo que cuando Buzz Aldrin bajó a la superficie lunar, tuviese que ser cuidadoso de no cerrarla, ya que no hubiese podido volver a abrirla.
Cuando el módulo lunar, el Eagle, se separó la cabina no estaba del todo presurizada, lo que originó un estallido de gas equivalente al del tapón de una botella de champán, que produjo un desplazamiento del módulo de 6,4 kilómetros del objetivo previsto originalmente.
Neil Armstrong casi se quedó sin combustible al descender sobre la superficie de la luna, por lo que muchos temieron de que se estrellara. Otro hecho no esperado que sucedió en el alunizaje fue que este astronauta tuvo quedar un gran salto, de poco más de un metro de altura, ya que los amortiguadores no se habían comprimido por ser un aterrizaje demasiado suave.
La tarea que más trabajo dio en toda la misión: clavar la bandera americana, ya que la superficie era mucho más dura de lo que se creía, apenas se la pudo colocar y duró un breve tiempo, justo el necesario para la grabación.
Tanto la cámara de aire interna de los trajes espaciales como los chips ROM del ordenador de la nave fueron hechos
artesanalmente, y por equipos de mujeres mayores.
Finalmente, otro dato curioso: los efectos de la gravedad cero sobre el organismo y la fisiología de los astronautas no fue previsto adecuadamente, y uno de ellos tuvo que trabajar con antidiarreicos para poder cumplir con su misión.

Fuente: qciencia

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