23 abr. 2009

Boduken y sus tres hijos

Boduken, gran maestro del sable, recibió un día la visita de uno de sus colegas. Con el fin de presentar a sus tres hijos al amigo, y mostrar el nivel que habían alcanzado siguiendo su enseñanza, Boduken preparo una pequeña estratagema: colocó un jarro sobre el borde de una puerta deslizante, de manera que este cayera sobre la cabeza de aquel que entrara en la habitación.

Tranquilamente sentado con su amigo, ambos frente a la puerta, Boduken llamó a su hijo mayor. Cuando este se encontraba delante de la puerta, se detuvo en seco. Después de haberla entreabierto, agarró el jarro antes de entrar. Entró, cerró la puerta detrás de él, colocó de nuevo el jarro sobre el borde de la puerta, y saludó a los maestros[...]

- Este es mi hijo mayor - dijo Boduken sonriendo - Ya ha alcanzado un buen nivel, y va en camino de convertirse en un Maestro.

A continuación, llamó a su segundo hijo. Este deslizó la puerta y comenzó a entrar. Esquivando por pelos el vaso que estuvo a punto de caerle sobre la cabeza, consiguió atraparlo al vuelo.

- Este es mi segundo hijo. - explicó al invitado - Aún le queda un largo camino por recorrer.

El tercero entró precipitadamente y el jarro le cayó sobre el cuello, pero antes de que tocara el suelo, desenvaino su sable y lo partió en dos.

- Y este - añadió el Maestro - es mi hijo menor, es la vergüenza de la familia, pero aún es joven.

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